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Si tú supieras Moni…

Si tu supieras Moni, me decía…
Cuando alguien dice eso, mis recuerdos me remontan a ella, su nombre: Angelita, ella tenía un defecto físico por la que cualquiera la reconocía a lo lejos incluso, pero ella siempre sonreía, siempre amable.
Era yo muy pequeña para entender el contexto de aquel “si tu supieras Moni…” y conforme fueron pasando los años me quedaba más claro.

Angelita trabajaba para mi mamá, y un día simplemente me dijeron que la iban a operar, que llevaba muchos años ahorrando para entrar al quirófano y corregir su deformada espalda y por ahí escuche:
- parece ser que sale con alguien y se quiere ver más linda para él
Yo pensaba, más linda?, si Angelita es linda simplemente por el gran corazón que tiene…
Una cirugía muy difícil me comentaban que era, pasaron los días y me comentaban lo incomoda de su situación, de cómo tenía que dormir boca abajo y comer incluso en esta posición, los aparatos que impedían que moviera la espalda para que la cirugía fuera un éxito.
Todo indicaba que ya regresaría a casa, todos la esperábamos porque en mi caso específico yo pasaba todo el día en el negocio de mi mamá, esperando a que terminara el día para irme a casa.
Un día simplemente nos dijeron que Angelita ya nunca regresaría.

Algo mencionaron de sus dolores y la anestesia que le administraban para mitigarlos, que ella había salido bien de la cirugía, palabras como negligencia médica eran escuchadas por primera vez en mis oídos y la muerte se presentaba también ante mi tan de cerca.

Recuerdo mucho, mucho el funeral, los niños que no entendíamos el concepto de la muerte corríamos por todos lados, jugando mientras los grandes lloraban la pena, yo llegué a verla, su suéter rosa, y su ataúd blanco.

A veces pienso, qué tan lejos llegaría por amor, sacrificaría mi vida como lo hizo Angelita… la respuesta es siempre la misma.

Si tu supieras Moni… Angelita, creo que ahora lo sé, como quisiera no haberlo sabido nunca.